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¿Podría el Ozempic reducir también los crímenes violentos? “Debilita el salto entre el impulso y la acción” | Salud y bienestar

Una persona sostiene una pastilla de Ozempic con una imagen de un cerebro de fondo, simbolizando la conexión entre el medicamento y el control de impulsos

REDUCCIÓN DE CRÍMENES | Un estudio sugiere que el uso de Ozempic, un medicamento para la diabetes tipo 2, podría debilitar la relación entre el impulso y la acción, lo que podría llevar a una disminución en la comisión de delitos violentos.

La relación entre alcohol y violencia está ampliamente documentada. Algunos estudios estiman que entre el 30 y el 50% de las agresiones y homicidios son perpetrados por alguien en cierto grado de embriaguez. Pero un estudio publicado en la revista Criminology señala que esta relación podría debilitarse de una forma inesperada: con Ozempic.

El estudio es poblacional, se realizó con una muestra de 821 adultos y no permite hablar de efectos directos sobre la criminalidad. Pero da ciertas pistas sobre la forma en que la violencia toma forma en nuestro cerebro. Y sobre cómo podríamos controlarla.

El estudio encontró que la impulsividad y el consumo de alcohol se asociaban con la comisión de delitos violentos. Y que estas asociaciones eran significativamente más débiles entre los usuarios de agonistas del receptor de GLP-1. La relación entre impulsividad y violencia se redujo en torno a un 62%. En el caso del alcohol, disminuyó en torno al 52%.

Los agonistas del receptor GLP‑1 imitan una hormona que regula el apetito. Actúan sobre el intestino, pero también sobre el cerebro. Y es ahí donde se abre un abanico de posibles efectos secundarios sobre nuestro comportamiento.

“Este estudio no demuestra que los GLP-1 reduzcan la violencia”, explica el endocrino Cristóbal Morales. “Pero sí refuerza una idea cada vez más sólida: estos tratamientos actúan sobre circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, las adicciones y el control de impulsos”.

El metaanálisis más completo sobre alcohol y violencia, publicado en The Lancet, se basó en datos de unos 830.000 individuos de 61 países. Concluyó que cerca de uno de cada seis casos de lesiones por violencia podría evitarse sin esta droga.

“El alcohol reduce inhibiciones, empeora la percepción del riesgo y aumenta la impulsividad”, explica Francisco Pérez, criminólogo de la Universidad Camilo José Cela. “Funciona como un desinhibidor farmacológico”.

El autor del estudio se muestra de acuerdo con la interpretación de que la violencia está influenciada por múltiples factores, y que los medicamentos no pueden reemplazar las estrategias de prevención estructurales.

“La violencia está influenciada por la pobreza, el trauma, la desigualdad, el entorno social y muchos otros factores”, argumenta. “Los medicamentos no pueden reemplazar las estrategias de prevención estructurales. Pero a medida que su uso se generaliza, necesitamos comprender sus efectos conductuales más amplios. Esto va más allá de sus efectos sobre el peso y la diabetes”.

Impacto potencial de Ozempic en la reducción de crímenes violentos

El estudio publicado en la revista Criminology sugiere que Ozempic, un medicamento para la diabetes tipo 2, podría tener un impacto en la reducción de crímenes violentos al debilitar la relación entre el impulso y la acción. Según el criminólogo Daniel C. Semenza, estos medicamentos pueden afectar procesos como el deseo compulsivo, la sensibilidad a la recompensa, la regulación del estrés y el control de los impulsos, todos relevantes para el comportamiento violento.

El análisis de datos de 821 adultos que habían usado medicamentos GLP-1 encontró que la impulsividad y el consumo de alcohol se asociaban con la comisión de delitos violentos, pero estas asociaciones eran significativamente más débiles entre los usuarios de agonistas del receptor de GLP-1. La relación entre impulsividad y violencia se redujo en torno a un 62%, y en el caso del alcohol, disminuyó en torno al 52%. Esto sugiere que, incluso cuando un usuario de estos medicamentos bebe o actúa impulsivamente, es menos probable que la situación derive en un delito violento.

  • Reducción de la asociación entre impulsividad y violencia: 62%
  • Reducción de la asociación entre consumo de alcohol y violencia: 52%

Sin embargo, es importante tener en cuenta que el estudio no demuestra que los medicamentos GLP-1 reduzcan la violencia directamente. Según Semenza, la interpretación más simple es que debilitan la transición entre el impulso y la acción, no que eliminen la impulsividad. El criminólogo Francisco Pérez advierte que el delito depende de la interacción de múltiples factores y que un medicamento actuaría solo sobre una parte.

Desafíos y consideraciones futuras

El autor del estudio y otros expertos enfatizan que los medicamentos no pueden reemplazar las estrategias de prevención estructurales y que se necesita comprender mejor sus efectos conductuales más amplios. A medida que el uso de estos medicamentos se generaliza, es crucial considerar sus posibles efectos sobre la criminalidad y otros comportamientos sociales.

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