RETO ECONÓMICO | El próximo presidente de Colombia enfrentará un desafío económico significativo al asumir el cargo el 21 de junio, con una economía que creció solo un 2,2% en el primer trimestre de 2026, impulsada principalmente por el gasto público y el consumo interno.
Los motores tradicionales de la economía, como el agro, la construcción y el petróleo, están experimentando una desaceleración o incluso en reversa. Además, la formación bruta de capital, que refleja la inversión del país en su futuro, se encuentra en mínimos de dos décadas. La deuda externa equivale al 55% del tamaño de toda la economía nacional, lo que supone un riesgo significativo para la estabilidad económica.
El déficit fiscal cerró 2025 en 6,4% del PIB, y la inflación lleva cuatro años fuera del rango meta del Banco de la República, proyectándose en 6,45% para 2026. En respuesta, el Banco de la República ha aumentado su tasa de interés en 200 puntos básicos, de 9,25% a 11,25%, encareciendo el crédito para empresas y hogares.
Ante este panorama, seis centros de pensamiento se unieron en la iniciativa Colombia Progresa 2630 para proponer acciones concretas en cinco frentes: política fiscal, salud, energía, infraestructura y empleo.

Los expertos enfatizan que el ajuste fiscal debe ser mixto, con reducción del gasto y aumento de la recaudación, y no depender de una sola palanca. El próximo gobierno debe restablecer la regla fiscal y fortalecer el Comité Autónomo que la vigila.
1. El incendio más grave: finanzas públicas
El déficit fiscal del 6,4% del PIB es un problema grave que requiere un ajuste de cerca de tres puntos del PIB. Esto debe lograrse a través de una combinación de reducción del gasto y aumento de la recaudación.
Abelardo de la Espriella propone reducir el gasto, fusionar entidades y eliminar duplicidades administrativas. En materia tributaria, plantea bajar la carga sobre las empresas y modernizar la Dian para reducir la evasión.
Iván Cepeda enfatiza la mejora del recaudo, gravando grandes fortunas y reduciendo exenciones a empresas de mayor tamaño.
2. El sistema de salud, al borde del colapso
El sistema de salud colombiano enfrenta problemas de sostenibilidad financiera y acceso. Las EPS acumulan deudas con hospitales y clínicas, lo que se traduce en servicios demorados y una alta carga de tutelas.
Anif identifica tres problemas centrales: la Unidad de Pago por Capitución no es suficiente, los mecanismos de control del gasto son débiles, y el sistema no gestiona bien el riesgo en salud.
De la Espriella propone auditorías rigurosas y topes al gasto administrativo, mientras que Cepeda sugiere eliminar la intermediación financiera y girar recursos directamente a hospitales y centros de atención primaria.
3. La energía, entre el apagón y la transición
Colombia enfrenta riesgos de desabastecimiento energético debido a su dependencia del agua para generar electricidad. Los expertos sugieren apoyar la producción de hidrocarburos y carbón mientras avanza la transición energética.
De la Espriella defiende la producción de hidrocarburos, incluyendo el fracking, mientras que Cepeda busca acelerar la transición energética con restricciones a nuevos proyectos extractivos.
4. Infraestructura, la deuda que tiene nombre y apellido
Colombia tiene un rezago significativo en obras civiles, lo que afecta la competitividad y los costos de transporte. Los expertos sugieren restablecer la confianza contractual, diversificar fuentes de financiamiento y priorizar proyectos de impacto.
De la Espriella apuesta por ampliar las Alianzas Público-Privadas, mientras que Cepeda enfoca en las vías terciarias y el transporte ferroviario.
5. Empleo y competitividad, el nudo de la informalidad
El desempleo cayó a 8,8% en abril de 2026, pero la informalidad laboral es un problema persistente. Los candidatos proponen medidas para fomentar la formalización, como reducir la carga tributaria y regulatoria o expandir los derechos laborales.
Consecuencias económicas del resultado electoral en Colombia
El resultado de las elecciones presidenciales en Colombia tendrá un impacto significativo en la economía del país. Con un crecimiento del PIB del 2,2% en el primer trimestre de 2026, impulsado principalmente por el gasto público y el consumo interno, el nuevo presidente enfrentará el desafío de reactivar los motores tradicionales de la economía, como el agro, la construcción y el petróleo.
La deuda externa, que equivale al 55% del tamaño de toda la economía nacional, y el déficit fiscal del 6,4% del PIB, son algunos de los problemas que el nuevo gobierno deberá abordar de inmediato. La inflación, que lleva cuatro años fuera del rango del Banco de la República, y las tasas de interés, que ya han sido aumentadas para controlar la inflación, también serán un desafío para el próximo presidente.
Según analistas económicos, el próximo gobierno necesitará recortar el desequilibrio fiscal en cerca de tres puntos del PIB, lo que requerirá un ajuste mixto de menos gasto y más recaudo. La reactivación de la regla fiscal y un manejo más eficiente de las finanzas públicas serán clave para evitar una mayor profundización del hueco fiscal.
Desafíos y oportunidades para el próximo presidente
El próximo presidente de Colombia enfrentará desafíos importantes en áreas como la política fiscal, la salud, la energía, la infraestructura y el empleo. La implementación de políticas efectivas en estas áreas será crucial para mejorar la competitividad del país y reducir la informalidad laboral.
- Recuperar la confianza contractual del Estado y diversificar las fuentes de financiamiento para la infraestructura.
- Abordar la sostenibilidad financiera del sistema de salud y mejorar la calidad de los servicios.
- Impulsar la transición energética y garantizar la seguridad energética del país.
- Reducir la informalidad laboral y fomentar la formalización de los trabajadores.
En última instancia, el éxito del próximo presidente dependerá de su capacidad para implementar políticas efectivas que aborden los desafíos económicos y sociales del país, y que fomenten un crecimiento económico sostenible y equitativo.










