ATAQUE AÉREO | El Ejército de Israel lanzó un ataque aéreo contra un ‘centro de mando’ de Hezbolá en el sur de Beirut, Líbano, en respuesta a proyectiles lanzados contra su territorio.

El bombardeo dejó al menos tres muertos y 15 heridos, según la agencia oficial de noticias libanesa.
El ataque ocurrió en el vecindario de Dahiya, una ‘línea roja’ para Teherán, en un momento delicado de las negociaciones entre EEUU e Irán.
Entre los fallecidos se encuentra un alto comandante de Hezbolá, Alí Mossa Dakduk, según el embajador de Israel en EEUU, Yachiel Letier.
El ataque ha causado importantes daños en edificios y comercios cercanos.
El Ejército israelí informó que el centro de mando atacado era utilizado por Hezbolá para planificar complots terroristas contra Israel.
Irán ha amenazado con romper las negociaciones con EEUU tras el ataque.
El jefe del equipo de negociadores de Irán, Mohamed Baqer Qalifab, afirmó que el ataque demuestra que EEUU o no cumple sus compromisos o no puede contener a Israel.
Impacto en las negociaciones entre EEUU e Irán
El ataque israelí contra el bastión de Hezbolá en Beirut llega en un momento crítico de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, cuyo principal punto de fricción es el programa nuclear iraní. Irán había condicionado la firma de cualquier acuerdo con EEUU al cese inmediato de los ataques israelíes en Líbano, lo que añade presión a las conversaciones.
El bombardeo también ha generado una reacción airada en Irán. El jefe del equipo de negociadores de Irán y presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalifab, ha amenazado con romper las negociaciones en curso con EEUU tras el ataque, lo que podría tener un impacto significativo en la estabilidad regional.
- El ataque deja entrever que EEUU o no tiene la voluntad de cumplir con sus compromisos o no tiene la capacidad para ello, según Qalifab.
- El jefe del equipo de negociadores iraní ha avisado que el bombardeo ‘no quedará sin respuesta’.
Consecuencias para la región
El ataque también podría tener consecuencias para la estabilidad en la región. La escalada de violencia entre Israel y Hezbolá podría desencadenar un conflicto más amplio, lo que podría tener un impacto negativo en la economía regional y en la seguridad de los países vecinos.










