RIESGOS URINARIOS | Aguantar las ganas de orinar puede tener consecuencias negativas para el sistema urinario, incluyendo un mayor riesgo de complicaciones y daños en los riñones.
A todos nos ha tocado aguantar las ganas de orinar en una reunión, atrapados en el tráfico o simplemente lejos de un baño. Aunque tu cuerpo está preparado para controlar la micción, gracias a unos músculos llamados esfínteres, los nefrólogos advierten que no es un hábito saludable.
El doctor Miguel Franco, nefrólogo pediatra vinculado al Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay, señala que la práctica puede traer consecuencias para el sistema urinario, aumentando el riesgo de complicaciones.
Y aunque el impacto inicial suele concentrarse en la vejiga, también apunta que los problemas urinarios persistentes pueden terminar afectando el funcionamiento general del sistema urinario, incluyendo los riñones.
¿Qué ocurre en el cuerpo cuando retienes la orina?
La orina se produce en los riñones, que filtran los desechos y el exceso de líquidos de la sangre. Posteriormente, ese líquido viaja hacia la vejiga, donde se almacena hasta que llega el momento de expulsarlo.
Cuando una persona decide aguantar las ganas de orinar, la vejiga continúa llenándose y sus paredes se estiran para almacenar una mayor cantidad de líquido. En circunstancias normales, este mecanismo funciona sin inconvenientes. El problema aparece cuando esta situación se repite constantemente.
Si la vejiga se acostumbra a permanecer demasiado tiempo llena, puede perder parte de su capacidad para contraerse y vaciarse de forma eficiente, dice el doctor Franco.
Entre las consecuencias más frecuentes destacan:
- Incontinencia urinaria: pérdida involuntaria de orina o dificultad para controlar completamente la micción.
- Problemas para vaciar la vejiga: algunas personas sienten que nunca terminan de orinar por completo y necesitan acudir al baño con mayor frecuencia.
- Mayor riesgo de infecciones urinarias: al permanecer más tiempo dentro del organismo, las bacterias tienen más oportunidades de multiplicarse en las vías urinarias.
Si notas dolor al orinar, infecciones urinarias frecuentes, dificultad para vaciar la vejiga, pérdida involuntaria de orina o una necesidad constante de acudir al baño, es recomendable buscar atención médica.
Impacto en la salud renal de aguantar las ganas de orinar
Aguantar las ganas de orinar puede parecer una práctica común y sin consecuencias, pero los nefrólogos advierten que este hábito puede traer complicaciones significativas para el sistema urinario, incluyendo un mayor riesgo de problemas renales. Según el doctor Miguel Franco, nefrólogo pediatra vinculado al Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay, la práctica puede aumentar el riesgo de complicaciones urinarias y afectar el funcionamiento general del sistema urinario, incluyendo los riñones.
Cuando una persona decide aguantar las ganas de orinar de forma constante, la vejiga puede perder parte de su capacidad para contraerse y vaciarse de forma eficiente. Esto puede llevar a consecuencias como incontinencia urinaria, problemas para vaciar la vejiga y un mayor riesgo de infecciones urinarias. Además, el dolor al orinar, las infecciones urinarias frecuentes, la dificultad para vaciar la vejiga, la pérdida involuntaria de orina o la necesidad constante de acudir al baño son síntomas que requieren atención médica inmediata.
¿Qué está por ocurrir?
Se espera que las personas que frecuentemente aguantan las ganas de orinar puedan experimentar un impacto negativo en su salud renal a largo plazo. Los expertos insisten en la importancia de escuchar al cuerpo y no demorar la visita al baño cuando se siente la necesidad de orinar. Aquellos que tienen antecedentes de problemas urinarios o renales deben ser especialmente cautelosos y buscar asesoramiento médico para prevenir complicaciones futuras.









