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Los ‘apellidos’ del tumor revelan la clave del tratamiento en la oncología de precisión | Salud y bienestar

Células cancerosas con alteraciones moleculares bajo microscopio

{“post_title”: “La clave del tratamiento del cáncer: los ‘apellidos’ del tumor revelan su debilidad”, “post_content”: “

ONCOLOGía DE PRECISIÓN | La respuesta contra el cáncer está escrita, a tamaño microscópico, en las propias células tumorales. Si durante décadas el tratamiento y el pronóstico de esta enfermedad venía mediado, en buena medida, por el órgano, por el lugar anatómico donde se encontraba la masa cancerosa, ahora la ciencia tiene el punto de mira en algo más ambicioso: conocer los apellidos del tumor.

Esto es, las alteraciones moleculares que caracterizan a las células malignas. La última edición del congreso de la Sociedad Estadounidense de Oncología Médica (ASCO, por sus siglas en inglés), que se ha celebrado este fin de semana en Chicago, ha dado otro espaldarazo a esta oncología de precisión y ha cristalizado cómo la biología del cáncer, esas características genéticas microscópicas que lo definen, están cogiendo cada vez más peso para marcar la ruta terapéutica e, incluso, predecir el pronóstico.

Un ejemplo paradigmático de esa revolución conceptual ha sido el aplaudido estudio con daraxonrasib, una terapia dirigida para cáncer de páncreas que ha logrado duplicar la supervivencia en fases metastásicas (el nuevo fármaco logra medianas de 13 meses, frente a los seis con la quimioterapia convencional). Este tratamiento ha conseguido algo que los científicos ya daban por imposible: atacar al gen mutado KRAS, culpable del crecimiento agresivo de cáncer de páncreas y otros tumores.

Esta investigación, presentada en una de las plenarias del congreso, arrancó una larga ovación y puso en pie al auditorio por lo prometedor de la terapia en un cáncer devastador.

\”ÁLa oncología se está fragmentando biológicamente dentro de cada tumor? Ya no hablamos de un único tipo de cáncer [vinculado a un órgano]: se confirma la subdivisión de distintas enfermedades dentro de un tumor en base a sus alteraciones moleculares\””, apunta Aleix Prat, director del Clinic Barcelona Comprehensive Cancer Center.

Cada vez hay más biomarcadores y se identifican más alteraciones genéticas que permiten ir poniendo apellidos al tumor.

Así, por ejemplo, dentro de los cánceres de mama, hay unos que crecen en respuesta a las hormonas (luminales), otros con mutación en el gen HER2 (se les llama HER2+) y un tercer grupo, el más agresivo, que se conoce como triple negativo (no expresan receptores de estrógeno ni progesterona, ni tampoco exceso de HER2).

En pulmón también se han creado subdivisiones, según si tienen o no determinadas alteraciones moleculares (por ejemplo, en el gen ALK o EGFR).

Contar o no con mutaciones clave puede marcar el tratamiento (si hay fármacos dirigidos contra ellas) y, en última instancia, también el pronóstico.

\”ÁEstamos pasando de una oncología de intensificar tratamientos y añadir fármacos de forma empírica a consolidar la selección de pacientes en base a la biología del tumor\””, apunta Prat.

Las investigaciones más potentes presentadas en la gran cita mundial de la investigación clínica sobre el cáncer son un espejo de ese giro de guion: biomarcadores, mutaciones genéticas y subtipos moleculares han tomado las riendas para definir la estrategia terapéutica.

Es el caso del ensayo clínico LIBRETTO-432, que evalúa una terapia dirigida como tratamiento de refuerzo en fases precoces en el cáncer de pulmón de células no pequeñas con alteraciones en el gen RET.

Se trata de apenas el 2% de los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas, pero esa alteración molecular puede decidir el pronóstico de su enfermedad: el medicamento, de nombre selpercatinib, es un inhibidor de la quinasa RET (bloquea la actividad anormal que produce esa alteración molecular) y logra, según el estudio, reducir un 83% el riesgo de recaída y muerte.

\”ÁEste estudio pone de manifiesto que la medicina de precisión a través de las terapias dirigidas está empezando a entrar en escenarios curativos y amplía el margen de supervivencia\””, valora Ernest Nadal, director científico del Instituto Catalán de Oncología.

El médico destaca que hoy en día es fundamental “un buen diagnóstico molecular” para tomar las mejores decisiones terapéuticas.

Otra investigación en pacientes con cáncer de próstata localizado de alto riesgo que se sometieron a una prostatectomía radical demostró que añadir apalutamida a una terapia de privación de andrógenos aumenta el tiempo de supervivencia sin recaías.

La apalutamida es otra terapia dirigida contra una diana molecular específica: un receptor de andrógenos.

En la misma línea, también otros dos ensayos en tumores de próstata con alteraciones en genes de reparación del ADN, han demostrado que la combinación de dos terapias dirigidas (enzalutamida, otro inhibidor de andrógenos; y talazoparib, un inhibidor de la enzima PARP) puede mejorar la respuesta antitumoral en determinados subgrupos de pacientes con cáncer de próstata avanzado.

Según Joaquín Mateo, investigador del Vall d’Hebron Institut d’Oncologia (VHIO), que ha participado en estos estudios, los resultados “ponen de relieve la importancia de identificar a los pacientes cuyos tumores presentan este tipo de mutaciones”.

Y subraya la importancia de “dotar a los sistemas asistenciales de acceso a los tests genómicos para todos los pacientes con cáncer de próstata metastásico”.

Tumores agnósticos

Ya no hay duda de que buscar los apellidos del cáncer es una forma de dar con sus debilidades.

Prat recuerda, además, que hay biomarcadores que empiezan a ser “agnósticos de órgano”.

Es decir, que esas alteraciones moleculares se pueden encontrar en tumores de órganos diferentes.

“El HER2+ ya no es exclusivo

Impacto en la oncología de precisión

La investigación en oncología de precisión está revolucionando la forma en que se abordan los tratamientos contra el cáncer. Al entender las alteraciones moleculares que caracterizan a las células malignas, los científicos pueden desarrollar terapias dirigidas que atacan específicamente a los tumores. Un ejemplo destacado es el estudio con daraxonrasib, que logró duplicar la supervivencia en pacientes con cáncer de páncreas en fases metastásicas. Esto demuestra que, al conocer los ‘apellidos’ del tumor, se pueden tomar decisiones terapéuticas más informadas y efectivas.

Según Aleix Prat, director del Clinic Barcelona Comprehensive Cancer Center, ‘la oncología se está fragmentando biológicamente dentro de cada tumor. Ya no hablamos de un único tipo de cáncer [vinculado a un órgano]: se confirma la subdivisión de distintas enfermedades dentro de un tumor en base a sus alteraciones moleculares’. Esto implica que, en lugar de tratar el cáncer de manera generalizada, se pueden desarrollar estrategias terapéuticas personalizadas basadas en las características moleculares del tumor de cada paciente.

  • La identificación de biomarcadores y alteraciones genéticas permite una selección más precisa de pacientes para determinados tratamientos.
  • La oncología de precisión está empezando a entrar en escenarios curativos y amplía el margen de supervivencia.

Desafíos y futuro de la oncología de precisión

A pesar de los avances, todavía existen desafíos en la implementación de la oncología de precisión. Uno de los principales obstáculos es la identificación de biomarcadores para todos los tumores y la tratabilidad de todas las alteraciones genéticas. Además, la aprobación de fármacos sin datos específicos para un tumor concreto puede ser un reto. Sin embargo, la comunidad científica sigue avanzando en la búsqueda de soluciones, incluyendo la biopsia líquida como herramienta para la detección temprana y el seguimiento de pacientes.

En este sentido, la biopsia líquida se presenta como una herramienta prometedora para la detección precoz de tumores. Aunque su papel real es todavía limitado, se espera que en el futuro pueda ser utilizada para diagnosticar metástasis antes de que sean visibles y mejorar la supervivencia de los pacientes. La investigación en este campo es crucial para seguir avanzando en la lucha contra el cáncer y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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