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cuando la negociación es parte del conflicto

El presidente de EEUU, Donald J Trump, en una reunión en el Despacho Oval con un gesto de negociación

CONFLICTO EN MARCHA | El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán cumple dos meses en medio de un conflicto reactivado con ataques y negociaciones lentas.

El presidente de EEUU, Donald J Trump, en una reunión en el Despacho Oval.

El presidente de EEUU, Donald J Trump, en una reunión en el Despacho Oval. – Europa Press/Contacto/Samuel Corum – Pool via CNP

El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una nueva fase con una tregua flexible y sin fecha de caducidad, mientras las negociaciones avanzan lentamente. La estrategia de Washington se ha centrado en amenazas y avisos, mientras tiende la mano a los negociadores iraníes para un acuerdo que desbloquee el paso en Ormuz, a cambio de aliviar las sanciones internacionales.

El catedrático de Comunicación y Política Internacional de la Universidad Europea, José María Peredo, señala que la negociación se ha convertido en una parte del conflicto. “La negociación se abre más o menos en cada momento y además está apoyada de ataques puntuales en el marco regional”, sostiene.

“Hemos entrado en una dinámica más larga, en donde no solo la guerra y el ataque son parte del conflicto sino que la propia negociación es parte del conflicto”, afirma Peredo. No se sabe si las conversaciones avanzan o siguen estancadas.

Las partes han dado señales de acercamiento con distintas propuestas para detener las hostilidades y empezar a reabrir Ormuz. Estados Unidos habló de un principio de acuerdo con Irán para extender la tregua durante dos meses más y garantizar el paso por el estrecho de Ormuz.

Según dicha propuesta, el alto el fuego de 60 días vendría acompañado del paso sin restricciones por Ormuz, sin peajes ni acosos a buques mercantes. Para una segunda etapa se abriría la negociación nuclear con Washington.

Irán circuló otra iniciativa con elementos más ventajosos para su posición, como que la gestión y la ruta de los buques por Ormuz se llevará a cabo por las autoridades iraníes en cooperación con Omán.

Las conversaciones van más allá de Estados Unidos e Irán, y tienen una magnitud global. Tanto Israel, como los países del Golfo, así como China están trabajando entre bambalinas para encauzar una guerra que ha sumido en la inestabilidad a Oriente Próximo.

Peredo considera probable que continúe el proceso de negociación porque no ha habido una escalada militar incontrolada. Explica que mientras Estados Unidos tiene como principal objetivo garantizar la apertura de Ormuz y reactivar negociaciones sobre el programa nuclear, Irán lucha por preservar el régimen.

La parte norteamericana “tiene urgencia por llegar a algún tipo de acuerdo”, explica Peredo, al tiempo que atribuye cierta improvisación al enfoque de Trump respecto a la guerra en Irán.

“No responde a una gran estrategia”, señala sobre los pasos de Washington desde que lanzó el ataque a gran escala contra Irán.

En última instancia, independientemente de cuando cesen las hostilidades bélicas y acabe la crisis en Ormuz, el siguiente paso en la complicada relación entre Estados Unidos e Irán parece conducir a un proceso diplomático para limitar el programa nuclear iraní.

A juicio de Peredo, la crisis bélica puede suponer un “avance” en el asunto nuclear. “Irán tiene muy poco que ganar manteniendo la actitud actual frentista y mucho que perder”, explica.

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