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Testamento vital: por qué cada vez más jóvenes lo eligen

Maitane Martínez firmando su testamento vital con tranquilidad

Esto te afecta porque: Decidir cómo quieres ser atendido al final de tu vida con un testamento vital alivia el dolor de tu familia y te da control sobre tu propia muerte, algo que cada vez más españoles, incluso jóvenes, están priorizando.

Maitane Martínez vivió en primera persona el sufrimiento de acompañar a su madre durante ocho meses en el hospital. Como ocurre en muchas familias, el final de un ser querido llega sin preparación, y las decisiones médicas se vuelven una carga emocional. Por eso, esta bilbaína de 44 años decidió tomar las riendas de su propio futuro. Firmó un testamento vital, un documento legal donde detalla cómo quiere ser atendida si algún día no puede expresar su voluntad. 676.763 españoles ya lo tienen, y su número no para de crecer.

“Tengo clarísimo que, si yo no puedo elegir, quiero dejarlo por escrito”, explica Martínez. En su caso, el documento especifica que no desea ser mantenida con vida de forma artificial, ni alimentada por sonda. Además, prefiere donar sus órganos y, ante un diagnóstico irreversible, ser trasladada a un hospital para que su familia no asocie su casa con su muerte. “Es algo muy personal, pero para mí es importante”, asegura.

¿Qué es el testamento vital y por qué importa?

También conocido como instrucciones previas o voluntades anticipadas, este documento existe en España desde 2002. Cualquier mayor de edad con capacidad para decidir puede redactarlo sin coste y sin necesidad de notario, aunque algunos optan por esta vía. Victoria Castaneyra, enfermera y registradora de testamentos vitales en Lanzarote, aclara que solo entra en vigor cuando la persona ya no puede comunicarse y que debe reflejar sus valores y personalidad.

El contenido puede ser tan amplio como cada uno necesite: desde criterios de calidad de vida hasta decisiones sobre soporte vital, eutanasia, donación de órganos, lugar de fallecimiento o aspectos espirituales. Incluso permite nombrar a un interlocutor de confianza para que hable con el equipo médico en tu nombre.

El impacto de una “buena muerte” en la familia

“Una mala muerte deja duelos muy complicados. Una buena muerte cambia todo para la familia”, afirma Soco Lizarraga, médica de la asociación Derecho a Morir Dignamente en Navarra. Los datos del Ministerio de Sanidad confirman el crecimiento: desde 2021, cuando entró en vigor la Ley de Eutanasia, los registros se dispararon. Ese año hubo casi 30.000; para 2025, superaban los 125.000.

Teresa Barea, portavoz del Consejo General del Notariado, lo atribuye a una “cuestión de sensibilidad social”. La pandemia también actuó como catalizador. María del Vigo, periodista de 42 años, tramitó el suyo hace unos meses: “Todos tenemos a alguien que murió o lo pasó mal en sus últimos días. Eso ha empujado a mucha gente a pensar en esto”.

Un cambio cultural: los jóvenes también lo eligen

Aunque la mayoría de quienes tienen testamento vital superan los 65 años, una de cada 10 personas con este documento tiene entre 31 y 50 años. Paulina Martín Alonso, enfermera de urgencias de 24 años, lo hizo hace un año: “Saber que ese documento está ahí y que se puede modificar me da tranquilidad”. César Carrasco, recepcionista de 27 años, lo tramitó a los 24 tras ver cómo familiares suyos no dejaron claras sus voluntades: “La vida es impredecible y nunca sabes cuándo perderás la capacidad de decidir”.

Además, el 70% de quienes lo tienen en España son mujeres. Castaneyra lo explica: “Suelen ser cuidadoras, más previsoras y conscientes del desgaste emocional que implica cuidar a un familiar”. Del Vigo añade una razón estructural: “Las mujeres nos hemos encargado históricamente de los cuidados”. Martínez lo resume: “Lo hice por mí, pero también por mi familia”.

¿Por qué sigue siendo un derecho poco conocido?

Pese al avance, menos del 2% de la población española tiene testamento vital. La media nacional es de 13,7 por cada 1.000 habitantes, pero hay grandes diferencias entre comunidades. Navarra lidera con 37,4 por cada 1.000, mientras que Extremadura o Murcia apenas llegan a 3 o 7. El trámite varía según la autonomía: algunas, como Navarra, permiten hacerlo en centros de salud con asesoramiento especializado; otras mantienen procesos más complejos.

Andrea Longás y Eva Peralta, trabajadoras sociales de la Asociación Española Contra el Cáncer en Huesca, organizan talleres sobre voluntades anticipadas. “Lo que más cuesta no es el trámite, sino hablar de la muerte”, explican. Casos como el de Noelia Castillo, que recibió la eutanasia este año tras una batalla legal, muestran cómo el testamento vital blinda la voluntad del paciente cuando este no puede defenderla.

La paz de decidir por adelantado

El testamento vital puede modificarse en cualquier momento, y siempre prevalecerá la última versión. César Carrasco lo tiene claro: “Es importante hablar de estas cosas con la familia y los amigos”. Maitane Martínez añade: “Esa claridad te da paz. Paz para quien muere y, sobre todo, paz para quienes se quedan”.

Paulina Martín, desde su experiencia en urgencias, lo resume: “Es una carga que no me gustaría dejarles a mis familiares”. Para Maitane, fue la experiencia con su madre lo que la llevó a firmar el suyo: “Es una forma de marcar tú misma la línea de tu vida hasta el final. A tu familia la muerte le va a doler igual, pero al menos saben que están cumpliendo tu voluntad”.

La clave: Tomar las riendas de tu final no solo te da control, sino que protege a quienes más quieres de decisiones difíciles en un momento ya de por sí doloroso.

Maitane Martínez mostrando su testamento vital en un centro de salud

Paulina Martín Alonso, enfermera de 24 años, firmando su testamento vital

Taller sobre voluntades anticipadas organizado por la Asociación Española Contra el Cáncer

¿Cómo te afecta el testamento vital en tu vida diaria?

El testamento vital te da control sobre tu propia muerte y alivia el dolor de tu familia. Al decidir cómo quieres ser atendido al final de tu vida, evitas que tus seres queridos tomen decisiones difíciles en un momento doloroso.

  • Te permite expresar tus valores y personalidad en un documento legal.
  • Puedes decidir sobre aspectos como el soporte vital, la eutanasia, la donación de órganos y el lugar de fallecimiento.
  • Nombrar a un interlocutor de confianza para que hable con el equipo médico en tu nombre.

¿Qué puedes hacer al respecto?

Considera hablar con tu familia y amigos sobre tus voluntades anticipadas. También puedes informarte sobre cómo redactar un testamento vital y modificarlo en cualquier momento según tus necesidades y valores.

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