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Hombres inseguros, negocio seguro: la fiebre por la testosterona exprime el discurso reaccionario de la crisis de masculinidad | Salud y bienestar

Un hombre mostrando un nivel alto de testosterona mediante gráficos de barras de ejercicios de fuerza

REDEFINICIÓN DE LA MASCULINIDAD | La terapia de reemplazo de testosterona se está convirtiendo en una tendencia en auge en España, impulsada por una narrativa que asocia la hormona con la vitalidad y la masculinidad.

“Hay que hackear el cuerpo. Los de mi generación, creo que llegaremos a los 100 años”, comentó el empresario José Elías en un pódcast, explicando cómo la terapia de reemplazo de testosterona (TRT) le había mejorado la libido y la energía. Esta charla ilustra una tendencia creciente en España, importada desde Estados Unidos, donde la TRT se promociona como una solución para rejuvenecer y aumentar la masculinidad.

La TRT promete aumentar el músculo, el ánimo y la libido, pero esta idea se ha convertido en una estrategia de marketing que medicaliza la masculinidad, exagerando sus atributos con tratamientos agresivos que no siempre responden a necesidades médicas. Un estudio académico australiano encontró que algunas publicaciones en redes retratan la baja testosterona como “una crisis de masculinidad” y promueven tests de testosterona para convencer a hombres jóvenes y sanos de que tienen algún tipo de problema.

En Estados Unidos, las prescripciones de TRT han aumentado un 154% desde 2020. Sin embargo, solo uno de cada cinco hombres con deficiencia de testosterona recibe tratamiento. La paradoja es que el aumento de esta medicación no está resolviendo el problema, ya que solo el 12% de los hombres tratados cumple todos los criterios diagnósticos, según la endocrina María Papaleontiou.

El mercado de pruebas de testosterona está en auge: se estima que pasará de 122,2 millones de dólares en 2026 a 222,7 millones en 2035. La industria se ha convertido en un mercado multimillonario impulsado por modelos de negocio basados en suscripciones y estrategias publicitarias agresivas en redes sociales.

Los niveles de testosterona disminuyen con la edad, especialmente a partir de los 45 años. Sin embargo, los beneficios de la suplementación para personas con niveles saludables son discutibles. La relación entre la testosterona y el bienestar es más débil de lo que mucha gente piensa, y la testosterona parece haber pasado de ser un tema clínico específico a un tema más amplio de conversación sobre estilo de vida.

Todo esto tiene un componente ideológico evidente, explica el sociólogo Olmo Morales. La TRT se ha convertido en una terapia de reafirmación de género que conecta con la manosfera, una red de comunidades en línea que difunden ideas regresivas sobre el género y la superioridad masculina.

La testosterona ha demostrado no ser tan peligrosa como se pensaba, pero los beneficios de la suplementación para personas con niveles saludables son discutibles. La narrativa pública se ha simplificado porque se comercializa como una solución milagrosa para síntomas comunes e inespecíficos como la fatiga o el bajo estado de ánimo.

Sin embargo, en internet, no se discute tanto la letra pequeña de papers académicos como las fotos del antes y el después. Historias apasionantes sobre cómo hombres de mediana edad pasaron de sentirse agotados a motivados. Cómo redujeron su barriguita cervecera y se les hincharon los bíceps y algo más, demostrando un deseo inagotable de tener relaciones sexuales.

Pero las hormonas son compuestos químicos complejos. No pueden simplificarse para adaptarse a un discurso cultural. Funcionan en red, de formas interrelacionadas difícilmente replicables. Haber encontrado un sustituto artificial para la testosterona es una buena noticia. Pero, para venderla a quien no la necesita, se ha abierto un debate online simplista que trasciende lo médico.

El impacto económico de la fiebre por la testosterona

La creciente tendencia de la terapia de reemplazo de testosterona (TRT) no solo tiene implicaciones para la salud de los hombres, sino también para la economía. El mercado de pruebas de testosterona se estima que pasará de 122,2 millones de dólares en 2026 a 222,7 millones en 2035, según un informe de Future Market Insights. Esto supone un crecimiento del 82% en solo nueve años, lo que indica un aumento significativo en la demanda de tratamientos y pruebas relacionadas con la testosterona.

Además, la industria de la TRT está impulsada en parte por modelos de negocio basados en suscripciones y agresivas estrategias publicitarias en redes sociales. Esto ha llevado a un aumento en el número de clínicas privadas que ofrecen análisis y recetan tratamientos en internet, fuera de los protocolos clínicos tradicionales. La comercialización de la testosterona como una solución milagrosa para síntomas comunes e inespecíficos como la fatiga o el bajo estado de ánimo ha generado un debate online simplista que trasciende lo médico.

  • Crecimiento del mercado de pruebas de testosterona: 82% en nueve años.
  • Aumento de las prescripciones de TRT en Estados Unidos: 154% desde 2020.
  • Porcentaje de hombres entre 30 y 79 años con deficiencia de testosterona: 5,6%.

Desafíos y consecuencias

A pesar de los beneficios potenciales de la TRT, también hay desafíos y consecuencias que considerar. La relación entre la testosterona y el bienestar es más débil de lo que mucha gente piensa, y la biología es mucho más compleja y está interconectada. El uso de la TRT en hombres sanos puede tener efectos secundarios negativos, como daño en los testículos e infertilidad. Por lo tanto, es fundamental abordar este tema con cautela y considerar las implicaciones a largo plazo para la salud y la economía.

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